lunes, 22 de junio de 2009

La sana cultura de festejar

Casi desde que nacemos los uruguayos nos vemos envueltos en el deleite de celebrar victorias, desempeños, logros, actuaciones y todo aquello que nos deje bien representados. A veces retaceamos un poco de reconocimiento dentro de fronteras, porque para triunfar en casa hay que remar más de la cuenta, pero las barreras caen con más facilidad al momento de festejar un triunfo en el exterior.

Por nuestra edad no pudimos ver a Obdulio en el 50 arrancándole a Jules Rimet la Copa del Mundo de las manos pero si pudimos ver en directo a un Drexler levantando el Oscar y arreglar cantando a capella el mamarracho que había hecho Antonio Banderas un rato antes.
Son infinitas las disciplinas en las que tuvimos ese raro privilegio (raro para un punto diminuto en el planeta, como lo que somos) de ver a nuestra gente triunfar. Miramos a ese uruguayo destacado como la luz de un faro en el medio de mar.

Cuando las agrupaciones que corremos competencias de ruta diseñamos las camisetas de nuestros equipos, reservamos unos pocos centímetros cuadrados a un símbolo que nos marca en los logros. Tímidamente pegamos una banderita uruguaya y eso no es para las carreras de cada fin de semana en los circuitos locales. Lo hacemos con la guardada esperanza de ver a nuestros corredores paseándola en una competencia en el exterior...
Muchos grupos cumplieron ese sueño en prestigiosos eventos extranjeros a lo largo de los años, y el fin de semana pasado la historia se repitió en la Maratón de la Bandera de la ciudad de Rosario, en Argentina, donde casi 50 uruguayos nos representaron de la única manera que lo saben hacer: dejando todo en la ruta...ganando su propio Oscar... su propia Copa del Mundo.
Todos son merecedores de nuestro sincero reconocimiento, pero en esta ocasión los Invasores queremos destacar a dos en particular, dos que conocemos, dos que son “amigos de la casa”, como Ana Claudia Carballo de Halcones, ganándole a su propia recuperación y registrando una nueva marca personal de 3:34:16 y Gustavo Prieto de Corredores del Prado, que ni una lesión en el Km 2 lo frenó para desafiar 40 más casi en una pierna!
Felicitaciones Amigos!!!

En ellos queremos personalizar a todos los que bien nos representan afuera. Esperamos algún día estar en esa situación, paseando “la camiseta negra del caballo cruzando el disco”...con la celeste a cuestas, por supuesto!